12 horas en Cuernavaca

Recorramos los rincones más ocultos de  hermosa ciudad de la eterna primavera

9:00 La librería La Rana de la Casona (Hidalgo 22) ya está abierta. Elijo una mesa del jardín. Antes de ordenar mi desayuno, me llevan un libro de cortesía, que debo regresar en una segunda visita.

Ahora espero a que unas hojas de limón se remojen en una pequeña tetera. Después de unos minutos el silbido de ésta anuncia que la bebida está lista. Mi desayuno sano hace que me olvide, por un momento, de las quesadillas de Tres Marías.

12:00 Iniciamos nuestro recorrido en el Palacio de Cortés  ubicado en Leyva número 100. El edificio, una de las construcciones civiles más antiguas del continente, está ubicado sobre lo alto de la colina que dominaba la ciudad. En 1974 se convirtió en el museo que nos cuenta la historia de Cuernavaca a través de los restos del teocalli tlahuica, de los murales de Diego Rivera y de la colección de objetos de distintas épocas.

14:00 Pasamos frente al Jardín Revolución que fuera la huerta de la actual catedral y damos vuelta para llegar al número 4 de Nezahualcóyotl. Allí se ubica la Casa de Robert Brady, convertida en un museo que exhibe las colecciones de arte reunidas por este pintor nacido en Estados Unidos. Entre las pinturas que más llaman la atención del visitante, se encuentra el Autorretrato con changuito, que Frida Kahlo pintó en 1945, así como numerosos trabajos de Miguel Covarrubias, Francisco Toledo y Rufino Tamayo.

16:00 Visitamos ahora la catedral, construida por los franciscanos en el siglo XVI. Con el paso del tiempo habría de convertirse en una galería de estilos, al ir perdiendo sus capillas. Adentro se resguardan los murales que cuentan el martirio del primer santo mexicano, en Japón.

17:30 Llegamos a la avenida Juárez y entramos a la que fuera casa de Cantinflas, hoy aloja al restaurante Gaia, de cocina contemporánea y una decoración que incluye un mosaico en la piscina de Diego Rivera.

Después de unos rollitos de jícama rellenos de jaiba y un arroz blanco, con almendras y salsa de mango con chipotle (300 pesos), esperamos a que caiga la noche.

19:30 Los barecitos de la Plazuela del Zacate, Entre las calles de Hidalgo y Galeana, ya están abiertos. Es hora de unos tragos moderados para terminar nuestro recorrido. La vida nocturna se concentra en esta zona y, por consiguiente, es frecuentada por la comunidad estudiantil.

No todo es fiesta, también hay locales para ánimos más moderados. Por cierto, aquí se alimentaban burros y mulas a principios del siglo XX.

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